¡No puedo vivir sin ti!, frase que resume la dependencia emocional

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La dependencia emocional es un estado psicológico que se manifiesta en las relaciones de pareja, familia o amistad. Son muchas las personas que lo padecen y también otras que no aceptan que la sufren.

Para ampliar más sobre este tema buscamos la ayuda profesional de la psicóloga Jazmín Figueroa, experta en psicoterapia individual y familiar, quien nos despejó varias dudas.

 

Definición

 

Uno de los autores que ha logrado destacarse en este tema es el psicólogo español Jorge Castelló (especializado en dependencia emocional y trastornos de la personalidad). Él define la dependencia emocional como una serie de necesidades emocionales insatisfechas que presenta un individuo y que, de manera desadaptativa, intenta cubrir con otras personas.

“Estas necesidades insatisfechas están relacionadas con la visión que la persona tiene de sí misma frente a la amistad (en un sentido sobrevalorado), la intimidad y la interdependencia. De alguna manera esto indica que las personas tienden a percibir las relaciones de pareja como absolutamente necesarias para su felicidad, que otros individuos están para hacerlos felices, que la soledad es nociva para ellos y que las separaciones generan estados anímicos y emocionales intolerables”, explicó la psicóloga.

Existe una diferencia sustancial entre la dependencia emocional y la codependencia, puesto que la primera se caracteriza por una autoestima poco fortalecida, sentimientos de soledad y necesidad de afecto que los lleva a estar cerca de personas que no les valoran, a idealizar a personas que no les corresponden con el mismo afecto, a subordinarse e incluso a ser capaces de autoanularse.

Por otro lado, la codependencia está asociada al consumo de sustancias. En este trastorno, existe mayor preocupación por el consumo que por la misma persona que lo padece, y una aparente necesidad de controlar su comportamiento. Al igual que en el caso de las personas con dependencia emocional, los codependientes necesitan un mayor fortalecimiento de su autoestima y autoconfianza. Entre sus comportamientos está acceder a relaciones de pareja destructivas y presentar temor al abandono.

 

Diagnóstico de dependencia emocional

 

“La dependencia emocional solo puede ser diagnosticada por un especialista, tras haber llevado a cabo las entrevistas exploratorias de rigor y de haber aplicado instrumentos (tests psicológicos) que se encuentren empíricamente validados, que le permitan establecer la diferenciación con otros trastornos”, apuntó la psicóloga Figueroa.

Sin embargo, desde la perspectiva de B. Schaeffer (psicólogo investigador en el Centro de Ciencias Neurológicas Good Sanaritan Hospital y Medical Center), algunos signos de alerta se hacen evidentes cuando la persona busca la aprobación de los demás, llama excesivamente a su pareja, se ilusiona exageradamente al comienzo de una relación, coloca a su pareja en un pedestal de

encumbramiento, lo cual genera una relación asimétrica y subordinada; elige parejas explotadoras, al punto de soportar desprecios y humillaciones, e incluso maltrato físico o renunciar a sus gustos e ideales.

 

Claves para superarlo

 

La clave es buscar la ayuda de un profesional, ya que los consejos de amigos, los discursos de superación personal y la crítica constante que con buenas intenciones las personas del entorno del afectado puedan llegar a hacer rara vez dan resultados significativos y permanentes. Un psicólogo, por su parte, empleará técnicas para fortalecer la autoestima del consultante y para reestructurar sus pautas disfuncionales de interacción, es decir, le orientará para que pueda emplear formas efectivas y equilibradas de relacionarse con otras personas.

 

¿Generacional o un patrón familiar?

 

Para dar respuesta a esta pregunta es importante comprender que el comportamiento humano depende en gran medida del aprendizaje que haya hecho, en gran parte, de su medio. Por esto, las experiencias tempranas (infancia y niñez) relativas al rechazo y la frialdad constituyen una de las causas de la dependencia emocional, ya que el individuo no tuvo la oportunidad de recibir amor, y por tanto no aprendió a tener relaciones recíprocas, sino todo lo contrario, desarrolló miedo al abandono, respuesta que se continúa replicando a lo largo de su vida adulta y que marca la pauta en su forma de relacionarse.

 

 

Perfil de la psicóloga

 

Psicóloga de la Universidad Simón Bolívar, especialista en Psicología Clínica de la Universidad El Bosque. Con amplia experiencia en entornos educativos en una variedad de etapas del desarrollo humano (primera infancia, niñez, adolescencia, adultez), psicoterapia individual y familiar, experiencia en manejo de los procesos asociados al desarrollo de la autoeficacia, autoestima, gestión emocional, duelo y ansiedad, entre otros.

 

 

 

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