La relación emoción-nutrición sí existe, ¡tenga cuidado!

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Niños, jóvenes y adultos son propensos a vivir distintas complicaciones en la salud, entre ellas lo relacionado con la nutrición y los problemas emocionales. Aunque para algunos solo se trate de dificultades de comer mucho o poco, para ciertos especialistas o expertos en el tema es una situación que debe ser manejada con mucho cuidado, y detalladamente.

Para la psicóloga clínica Katia Lorena Reales, los aspectos emocionales son de vital importancia para lograr cambios en las costumbres que afectan nuestra nutrición. “La relación emoción-nutrición es evidente, dado que en momentos de inestabilidad emocional somos propensos a consumir víveres inadecuados para mantener una dieta, o dejar de consumir alimentos, y ambos casos nos llevan a un declive de la salud”.

Por esto, es importante entender el comportamiento humano y saber que cuando estamos ansiosos o tenemos problemas emocionales, por lo general respondemos ingiriendo grandes cantidades de alimentos o disminuyéndolos, el estrés también nos genera cambios anímicos que influyen en la manera como ingerimos nuestros alimentos. “No siempre comemos por hambre, también comemos cuando estamos tristes, enfadados o aburridos, y a este aspecto es al que los especialistas llaman ‘hambre emocional’, pero con una adecuada alimentación se puede recuperar la armonía en general”, expresó la psicóloga.

 

Síntomas ligados con la nutrición y los problemas emocionales

 

Uno de los síntomas emocionales que interfiere en la nutrición es la sobreingesta (posibles trastornos depresivos) con pérdida de control. “Cuando hablamos de pérdida de control podemos pensar en posible ‘trastorno de atracón’, que consiste en comer compulsivamente, compensar la tristeza consumiendo dulces. También, la falta de serotonina puede generar efectos negativos como angustia, tristeza e irritabilidad”, explicó la psicóloga Reales.

También quienes tienen dificultades con la alimentación suelen ser personas con baja autoestima, no se aceptan a sí mismas, tienen estrés crónico, sentimientos de culpa marcados y puede notarse en ellos preocupación excesiva por el peso y la imagen corporal, la soledad, el aburrimiento, y sufren desorientación vital.

 

Daños y cómo tratarlos

 

No cabe duda de que los cambios sociales, las exigencias de la época y el sistema socioeconómico nos hacen consumir pensando en lo estético, y según la psicóloga Katia Reales, “esto provoca patologías o trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia, la bulimia o el sobrepeso, por lo tanto, hay que enfocarse en mejorar o minimizar los efectos que la cultura está generando en la “imagen”.

La forma correcta de tratar estos problemas es acudiendo a un profesional, ya que resulta esencial atacar el problema de raíz y encontrar qué es lo que realmente está perturbando a esa persona. “Si los síntomas aumentan, no tienes control sobre ellos, bajas de peso o aumentas considerablemente, no conoces qué alimentos o dieta es adecuada para ti, es el momento de pedir o buscar ayuda. También sería bueno consumir alimentos ricos en triptófano, como pavo, leche, queso, pescado, huevos, nueces y chocolate. Pero recuerden que una dieta no es suficiente para bajar o aumentar de peso si no se tratan las emociones”.

Sin duda, la psicología juega un papel primordial en el bienestar y la nutrición, ya que presta sus servicios para conseguir cambios conductuales o cambios en el estímulo de vida.

 

Edades en las que más se da esta problemática:

 

Cuando hablamos de problemas relacionados con la nutrición tendemos a pensar que afecta solo a las mujeres, y en especial a las jóvenes, pero es algo que también puede afectar a niños de ambos géneros, ya que la presencia de problemas emocionales, disfuncionalidad familiar y mensajes poco saludables de los medios rodean a nuestros hijos con fuerza, y generan distorsión de lo real.

 

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