De hijo único a hermano mayor

Cómo manejar la llegada de un nuevo bebé

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Con la llegada de un nuevo bebé a la familia, la mayor dificultad para el hijo ya existente es aceptar que ocupará el lugar de hermano mayor y que dejará de ser el centro de atención. Revista ‘Amas’ te explica cómo manejar esta situación.

El proceso de pasar de ser hijo único a hermano mayor es, en la mayoría de los casos, una etapa compleja en muchas familias. La confusión, los celos y la rivalidad son sentimientos que tarde o temprano se hacen presentes, dado que la atención de los padres y demás miembros de la familia se concentra, inconscientemente, pero también por error, en el nuevo bebé.

Sin embargo, toda esta situación se puede manejar y así nos lo explicó la psicóloga y coaching Haycheld BenitoRevollo.

Es recomendable que aún desde la planeación en la búsqueda del segundo hijo se involucre al menor o al hijo único, que él sepa el interés que tienen los papás de hacer crecer la familia y que no lo coja por sorpresa.

“Es un proceso que ellos deben ir digiriendo poco a poco, porque impacta significativamente en sus vidas. De hecho, varios niños en entrevistas u observaciones que se han hecho, en donde se les pregunta cuál ha sido la mayor noticia negativa que han recibido, muchos dicen: ‘el nacimiento de mi hermano, yo no quería que naciera’, se expresan de una manera  negativa. Entonces este paso es muy importante”, explica la psicóloga.

Asimismo, añade que si en el momento de la planeación no hablaron con su hijo, a los padres les corresponde durante la etapa del embarazo involucrarlo en todo ese proceso, explicarle el paso de la vida, de vínculos. No esperar hasta que nazca el bebé, en este caso el hermano.

 

¡Nació el hermano!… cómo manejar la atención 

 

Al momento del nacimiento, por naturaleza toda la atención se desborda hacia el recién nacido. Por eso los padres deben buscar un equilibrio y turnarse estos cuidados sin permitirse abandonar la atención diaria que el niño mayor venía recibiendo.

“El desequilibrio se da cuando los dos padres desbordan la atención hacia el recién nacido, por ende el hermano mayor se siente abandonado y  reacciona de forma negativa. Es importante el papel del cuidador, porque al niño se le involucra en el proceso, se le presenta al recién nacido con todo el amor del mundo y se le explica que el amor de los padres ahora es mayor por los dos”, recalcó la profesional BenitoRevollo.

Por otro lado, no es recomendable llenar de regalos al hermano mayor porque el amor no se debe materializar y tampoco el hijo debe asociar que estamos comprando su atención con regalos.

 

Cuidado con los celos 

 

Según la experta consultada, los celos son naturales y se mantienen durante muchos años en el proceso de crianza. Entonces con los celos no se puede luchar, hay que aceptarlos y manejarlos de forma sana.

“Los celos se pueden alimentar con el abandono, por esa razón a los niños hay que expresarles y decirles palabras que los hagan sentir seguros, no desprotegidos.  Por eso, mientras más se demoren unos padres en tener otro hijo, más difícil va a ser la aceptación para el otro menor”, recalcó Haycheld BenitoRevollo.

De ahí también la importancia en el comportamiento de los padres y demás miembros de la familia, el cual debe ser equilibrado. Es normal que un recién nacido se robe la atención, pero esto se habla con cordura y tranquilidad con todos los miembros de la familia. Por ejemplo, si van a traer un regalo para el recién nacido, acuérdense de traer un detalle para el hermanito, o si va a manifestar cariño, que sea para ambos.

“Tristemente esto muchas familias no lo hacen y así alimentan el sentido de desprotección de los menores, por eso hay que buscar ese equilibrio. Hay que reafirmar el vínculo del amor y de protección”, apuntó la psicóloga.

 

¿Cómo sobrevivir a ser el hermano del medio?

 

“El hermano de la mitad, para varios estudios psicológicos o de sicología popular, es llamado el hermano sándwich, que es aquel que está en el medio. De hecho, los hermanos de la mitad tienden a ser más independientes que los hermanos de los extremos, porque la atención ha bajado en la crianza sobre ellos”, explica la psicóloga.

Estos niños tienden a ser más autónomos, más libres. Sin embargo, en cualquier tipo de familia lo importante es que los papás no muestren preferencias, que puedan controlar el equilibrio emocional, que puedan dejar a un lado las comparaciones y puedan evitar comentarios que vayan a destruir la autoestima de los niños.

Evitar comentarios como: “nació la niña, la reina de la casa” o “nació el consentido de la casa”. Todo está en la comunicación y en la actitud familiar.

Para Haycheld BenitoRevollo sí existen ventajas y desventajas de ser el hijo o hermano de la mitad. “Hay una ventaja que es la autonomía, pero también  hay un desventaja que puede ser el abandono o frescura que pueden tener los padres”.

La crianza de tres o más hijos depende también del aprendizaje de los padres. Para criar o tratar a los tres hijos se debe buscar equilibrio, colocar límites con amor, no materializar el amor, prestar atención a las señales que dan los niños, los berrinches son llamados de atención. No debemos irnos a los extremos, es decir, no a la sobreprotección ni al autoritarismo, buscar el diálogo y analizar su lenguaje corporal.

 

Haycheld BenitoRevollo 

 

 

 

Profesional en Psicología, ‘coaching’ en Programación Neurolingüística, Magíster en Psicología Clínica de la Universidad del Norte, Magíster en Terapia Familiar Sistémica de Ecotheos Internacional University, Bayomón, Puerto Rico, con diplomados en Docencia Universitaria, Derechos Humanos y Postconflicto, y Atención a víctimas de violencia sexual.

 

 

 

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