Efectos del castigo físico en la salud de los niños

Claves en la crianza de los niños: amor sin límites basado en el respeto hacia el ser humano en crecimiento, y controlar nuestras emociones para desterrar la violencia en el hogar y no dañarlos emocionalmente

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Como padres sentimos el Amor por nuestros hijos como un sentimiento que se desborda de forma natural, es el ingrediente principal en la crianza, para asegurarles una vida llena de felicidad. Pero, ¿qué entendemos cómo ‘control’ en la crianza? El control es quizá la clave para lograr el equilibrio entre amor sin límites y el respeto hacia el ser humano. Porque nos olvidamos que los niños son personas, que tienen sentimientos y manejan una personalidad en formación. Ellos aprenden pautas y comportamientos, y somos los adultos los únicos responsables de su comportamiento.

¿Cuántos regaños, gritos, insultos, burlas y golpes se han salido de ‘control’ sin pensar en las heridas profundas que los marcarán de por vida? Cuando esto sucede, el amor parece desaparecer, y el menor muy probablemente sufrirá múltiples traumas que le acompañarán hasta convertirse en adulto.

En ‘AMAS’ conversamos con Laura Duque, psicóloga, experta en educación infantil, quien nos ayudará a entender qué pasa cuando los niños son víctimas de maltrato en el hogar. A continuación, la opinión y recomendaciones de la profesional.

“¿Qué pasa con los padres que golpean y maltratan a sus hijos? Cada día hablamos, opinamos y juzgamos a los hombres que golpean a las mujeres, y sí,  en verdad no es aceptable que NADIE, PERO NADIE, agreda físicamente a otro ser humano ni animal viviente, pero mi pregunta es: ¿Qué pasa con todos los padres que no le ven nada malo al hecho de agredir a sus hijos con acciones como pellizcos, golpes, chancletazos que dejan marcas en sus cuerpos por varios días, correazos, cocotazos, cachetadas, etc.? ¿Qué pasa con los padres que obligan a sus hijos a comer su desayuno o almuerzos a punta de amenazas y golpes?

También usan la misma estrategia para obligarlos a bañarse, cambiarse, apurarse, etc. Y eso sin mencionar las palabras agresivas y humillantes que dicen algunos padres a sus hijos.

¿Será que estos adultos que agreden a sus novias o esposas, que vemos muchas veces en TV y prensa, fueron resultado de padres violentos?: seguro que sí, esto no tiene duda. El niño o niña  imita lo que ve y son reflejo de sus padres.

Un niño que es agredido desde pequeño física o verbalmente es casi seguro que pueda ser maltratador, pues él cree que esta es la única forma de corregir o manejar emociones; nadie le enseñó otra forma de autocontrol y muchos crecen con rabias reprimidas y buscan con quien desahogarlas, y casi siempre escogen mujeres frágiles y de poco carácter para esto.

Al igual que las niñas maltratadas o que viven en hogares donde ven que su padre maltrata a su madre pueden tender a que cuando sean adultas vean normal que sus parejas o esposos puedan castigarlas o permitir que las insulten y golpeen. También podrían convertirse en mujeres maltratadoras de sus hijos o esposo, volviendo todo esto un ‘círculo de violencia’ que pasa de padres a  hijos y las siguientes generaciones.

Desde mi labor de consejera escolar en un colegio continúo guiando a los padres porque aún veo casos en los que ven muy normal recurrir a los golpes, y se basan en el dicho: “¡A mí me pegaron y miren, no me pasó nada!”. Entonces, ¿sólo los hombres adultos que maltratan a su compañera merecen ser penalizados?, ¿o también tantos padres que agreden a diario a sus hijos en sus casas? Esos casos casi no se mencionan en los noticieros, y no vemos la magnitud de la violencia hacia un ser INDEFENSO, ¡un niño!, ellos sí están en gran desventaja en tamaño, edad y fuerza física.

Trabajemos desde el hogar, reconstruyamos si hay que hacerlo, pero basados en el amor, valores, respeto, diálogo, reflexión y buen ejemplo. Un niño aprende a relacionarse con otros observando cómo se relacionan sus padres y sus hermanos; velemos para que estas relaciones sean apropiadas y dejemos de llenar a nuestros hijos de juguetes, compra de celulares a temprana edad, videojuegos violentos, etc. ¡Esto no educa!,  solo confunde y crea una felicidad falsa y vacía.

Cuando usted llegue a casa de su trabajo en la noche, llene de abrazos a sus hijos y no de juguetes o dulces que debe correr a comprar todos los días para ver a sus hijos felices y compensar su ausencia, créame, su hijo necesita amor, afecto, diálogo y un ambiente claro y seguro.

Recomiendo que si usted es de estos padres que cree que golpeando o gritándole a su hijo es la mejor manera de educar, pero se siente mal con esto, siéntese con sus hijos, reconózcales a ellos que está arrepentido y pídales perdón por haberlos tratado así.

Dígales lo mucho que los ama y aprecia, y que de ahora en adelante buscarán otras maneras para dialogar, escucharse, ser amables entre todos, respetarse, compartir más tiempo juntos.

Esto es lo primero que se debe hacer, y luego el día  a día creará nuevos hábitos positivos.

 

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